Llueve
Una sola palabra que significa un mundo. Una frase en sí misma. Llueve . Tan potente e inmensa que no necesita quién la ejecute. ¿Quién llueve? ¿Acaso tú osas llover? No puedes. Nadie llueve. Simplemente, llueve. La borrasca Emilia vino a despedirnos y nos regaló cuatro días y cuatro noches de chaparrones intensos, viento y frío del que cala. Hacía tiempo que no sentía el frío y el viento húmedo pegándose a mi cuerpo, metiéndose por los huesos, y de repente recordé lo viejo que soy. Uno tarda poco en acostumbrarse a lo bueno, dicen. Estamos a punto de abandonar Tenerife y la isla parece algo molesta con nosotros, como si no le hiciera gracia que nos vayamos ahora. Han sido siete meses intensos que han dado para mucho: playas, sol, calor, perros callejeros, terrazas, Mancha… y un volcán que lo gobierna todo desde casi cuatro kilómetros de altura, observándonos sin decir nada. Llueve, sí, pero la lluvia nunca me ha parado. Al contrario. Cuando llueve se respira mejor, más fresco, y ...