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Alimañas

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Gran Bretaña, Skye, Tenerife, Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote. Seis islas. Vale, Skye es isla por los pelos y en Gran Canaria apenas di una docena de pasos, en tránsito hacia Fuerteventura, pero ¿qué quieres, humano? ¿Acaso has venido a sacarle punta a todo? Muy sibarita tú para ser alguien sentado en el sofá, leyendo lo que escribe un perro. Fuerteventura queda atrás, pero está aún muy presente. De hecho, mientras tecleo con precisión quirúrgica estas líneas, aún la veo a lo lejos si miro por encima de las gafas, colocadas de forma interesante a media altura de mi hocico. Nuestra última aventura allí fue en un pintoresco pueblo llamado El Cotillo, donde disfrutamos de la tranquilidad que necesitábamos justo a esas alturas del viaje. En ese momento ya nos habíamos acostumbrado a despertarnos tarde, pasar el día vagueando y salir a horas intempestivas a merodear, con las pilas a tope, como recién despertados. Y fue aquí donde nos dimos cuenta de una verdad incómoda que nos negáb...

La ley de las dos esquinas

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En esta vida a veces toca ser cazador, y otras veces presa. En la clase de hoy os hablaré de una táctica de evasión tan básica como efectiva, que un día puede salvaros el pellejo si os toca ir corriendo delante. La ley de las dos esquinas . No es teoría ni épica, es minimalismo aplicado a la supervivencia . Una sola esquina rompe la línea de visión del perseguidor, pero no te salva. Da un alivio falso, justo donde la mayoría afloja y comete el error de relajarse. Con dos esquinas, en cambio, rompes la persecución . Cada giro corta vectores, siembra la duda en el perseguidor y reduce exponencialmente la probabilidad de ser interceptado. Rascar décimas de segundo al generar incertidumbre: ese es el objetivo. No va de correr más ni de ser más fuerte, va de disciplina y experiencia . No relajarse en el primer respiro, no mirar atrás, no creerse a salvo hasta haber pasado una más. Porque la vida, como un enemigo viejo, siempre ataca cuando cree que ya has bajado la guardia.  Esto lo apr...

Llueve

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Una sola palabra que significa un mundo. Una frase en sí misma.  Llueve . Tan potente e inmensa que no necesita quién la ejecute. ¿Quién llueve? ¿Acaso tú osas llover? No puedes. Nadie llueve. Simplemente, llueve. La borrasca Emilia vino a despedirnos y nos regaló cuatro días y cuatro noches de chaparrones intensos, viento y frío del que cala. Hacía tiempo que no sentía el frío y el viento húmedo pegándose a mi cuerpo, metiéndose por los huesos, y de repente recordé lo viejo que soy. Uno tarda poco en acostumbrarse a lo bueno, dicen. Estamos a punto de abandonar Tenerife y la isla parece algo molesta con nosotros, como si no le hiciera gracia que nos vayamos ahora. Han sido siete meses intensos que han dado para mucho: playas, sol, calor, perros callejeros, terrazas, Mancha… y un volcán que lo gobierna todo desde casi cuatro kilómetros de altura, observándonos sin decir nada. Llueve, sí, pero la lluvia nunca me ha parado. Al contrario. Cuando llueve se respira mejor, más fresco, y ...

Este post no es un recopilatorio

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…aunque mirándolo otra vez se le parece bastante. De hecho podríamos llamarlo “15 años de Jack” , o “Grandes éxitos de Jack XV” , o incluso “Lo mejor de Jack: 15 aniversario” y venderlo en gasolineras en formato casete. Ah, me encanta ese toque underground de comprar un CD random en mitad de un viaje largo en furgoneta… pero siendo sincero, cualquier título que escribiera quedaría eclipsado por lo que realmente pretendo mostrar al mundo: hoy cumplo 15 años . Eso sería un montón de arena vertida por el gigante reloj de doble cono que alguien en alguna parte volteó aquel 4 de diciembre de 2010. Fecha que, por cierto, fue decidida a ojo por el operario que revisó mis dientes aquel 4 de diciembre que ingresé en la cárcel, "un año tendrá más o menos", y lo apuntó como si fuera un número de serie. Y así, por arte de chapuza, acabó siendo mi cumpleaños oficial. Pero eso, amigos, tampoco importa una mierda. Según diversas fuentes de prestigio mundial como la Universidad Canina de Ma...

Un día cualquiera...

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Hoy os voy a contar cómo es un día cualquiera en mi vida… aunque ya os aviso de que aquí los días “cualquiera” no existen. Amanecemos con los pajaritos que cantan como si tuvieran un altavoz dentro del pecho mientras pasean por el techo de Milfred con sus patitas que parecen tacones en miniatura. La luz entra despacio por las ventanas y Milfred, comienza a hacer toda clase de ruidos maderiles tipo  crick-crack , como si comenzara a desperezarse tras una reparadora noche de sueño. Es su forma de recordarnos que sigue viva, fuerte y con ganas de dar guerra durante mucho tiempo. Yo me estiro todo lo ancho que soy que a mis casi 15 es un estiramiento que podría entrar en la categoría  gimnasta rusa profesional , y voy directo a mi puesto de vigía: la puerta. Ni un movimiento se me escapa, especialmente el del perro del vecino. Ese. Ese que tiene pinta de saber demasiado. Yo no me fío.  Ferrari me saluda con su “Buenos días, mi niño”, y yo respondo como sé: con la co...

Sueño que sueño que estoy soñando.

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Anoche soñé que soñaba. Y dentro de ese sueño, abrí los ojos y no estaba en la autocaravana. El suelo era frío, olía a hierro y a barro húmedo. Escuché ladridos, muchos, de esos que rebotan contra las paredes. Reconocí el sitio enseguida. La perrera. Pero algo era distinto. La luz entraba más suave, el aire pesaba menos. Y entre las jaulas vi a un perro joven, con una oreja recta y otra caída hacia delante y una mirada que todavía no sabía en qué confiar. Era yo. Me acerqué despacio. El joven Jack gruñó un poco, desconfiado, como si estuviera viendo un fantasma. —¿Quién eres? —me preguntó. —Soy tú, con algunos cuantos años más —le respondí. Se quedó mirándome con esa mezcla de miedo y curiosidad que sólo tienen los perros jóvenes. —¿Y cómo nos ha ido? —dijo. —Brutal —contesté—. Y tan rápido que apenas da tiempo de darse cuenta de todo lo vivido. Él olfateó el aire, dio un par de vueltas y me sonrió. —¿Vamos a correr? —¡Cómo no! —le dije—. Corramos una vez más. Salimos al campo. No sé d...