Reflejo de inmersión
Venimos del mar. Y no me refiero a que hoy venimos del mar, ni a que hayamos pasado una estupenda jornada lúdica en la playa y volvamos a casa con arena y salitre. Es literal. Tú, humano defectuoso, y yo, canino supremo, una vez tuvimos al vasto océano por hogar . Aquel caldo primigenio en el que la chispa de la vida surgió por un maravilloso accidente, y evolucionó hasta convertirse en una selva acuática, nos tuvo como huéspedes a través de un ancestro común. Millones de años después, en lo que se suponía una jugada evolutiva, pusimos nuestras patas en tierra firme y ahí se separaron nuestros caminos. Y o me adentré de forma sigilosa en el bosque y tú, de forma incomprensible y ligeramente ridícula, corriste despavorido a subirte a un árbol . Humano, siempre peleado con el sentido común . - Pienso mientras me hago una imagen mental del suceso. Y lo que construimos fuera del mar no fue mucho mejor que lo que dejamos atrás: caos, polvo, ruido, frío, calor extenuante . Pero au...